Los colores que elijamos para cada habitación de nuestro hogar puede hacer que cambie por completo el estilo de nuestra casa. Podemos escoger colores para dividir ambientes, así como para crear estancias más luminosas.


Ambientes con personalidad

Si queremos crear una vivienda que refleje nuestra personalidad y estilo, una forma de hacerlo es a través de la gama cromática que escojamos. La atmósfera de cada habitación viene por el tipo de suelo, los muebles y la iluminación. Para que todos los elementos estén en armonía, debemos respetar un código de colores.

Hay varias formas de aplicar los colores a nuestra casa. Podemos ser monocromáticos, coloristas o exóticos.

Para saber los colores que le van bien a nuestra casa no bastará con centrarnos en nuestros gustos personales, sino con conocer otras variables, como la forma de la habitación, para saber si nuestras elecciones serán las acertadas.

En muchas casas, el salón y el comedor se encuentran en la misma habitación. Por ello, que si lo que queremos es crear una división visual del espacio hay dos recursos sencillos que podemos utilizar. Uno es pintar una de las paredes de otro color, así quedará destacado del resto. Otra opción es hacer la división a través del suelo, utilizando un tipo de suelo para la zona del salón y otro tipo para le comedor, o recurriendo a las alfombras o el enmoquetado.

Las alfombras son una buena forma de dividir sectores de nuestro hogar, utilizando una alfombra grande para todo el mobiliario de salón en un color que destaque.

La luz tiene la propiedad de hacer los colores más vivos o incluso de hacer que varíen. Si tienes poca luz en casa, la mejores elecciones serán el colores claros, tanto para el suelo como para los demás elementos. Un suelo oscuro le restaría luminosidad al espacio.


Distintos colores para distintas sensaciones

En los espacios pequeños no son recomendables los contrastes de colores. Si en un cuarto pequeño has escogido un color fuerte para la pared o los muebles, asegúrate de que el suelo sea de un color claro o neutro para que la habitación no parezca sobrecargada.

Por otro lado, pintando los techos y paredes de blanco lo que logramos es expandir los espacios dándole más protagonismo al suelo.

Si lo que estás buscando es crear una atmósfera acogedora, lo ideal son colores en gamas calientes como en naranja y el amarillo. Si prefieres un ambiente muy sofisticado, sin duda no hay nada mejor que escoger los suelos en colores oscuros.

Los colores aplicados a un habitación, además de reflejar nuestra personalidad, también van a influir en nuestro estado de ánimo. Lo ideal sería poder elegir distintos colores en función de como queramos sentirnos en cada espacio.

Los tonos verdes descansan la vista, por lo que son ideales en zonas de lectura y descanso. Los colores muy brillantes como el rojo pasión o el amarillo, son muy vigorizantes, por lo que mejor reservarlos para espacios donde queramos estar activos, como por ejemplo la cocina o si tenemos una sala de estudio.

Hay algunos trucos, como tener un rodapié con un color más oscuro que el resto, hará que las habitaciones parezcan más altas. También se logra este efecto cuando prescindimos del rodapié y decidimos prolongar el suelo en la pared.

Analiza todos los componentes de tu casa para dar con tu código de colores personal. Como ya hemos comentado en anteriores publicaciones, lo que terminará por definir el espacio siempre será el suelo, ya que es la base sobre la que trabajar.