tarima laminada

La tarima laminada es una de las soluciones más frecuentes para los pavimentos, tanto en viviendas como en establecimientos comerciales. La facilidad de su instalación, hace posible que se coloque muy rápido, sin tener que esperar varios días y sin las molestias que suelen ocasionar las obras. Además, la gran oferta disponible nos ofrece un sinfín de posibilidades para elegir el tipo de suelos que mejor se adapte a nuestros gustos, a nuestras necesidades y, cómo no, a nuestro bolsillo. Sin embargo, cuando comenzamos a familiarizarnos con estos pavimentos nos pueden surgir un millón de dudas, como qué significa la clasificación AC que suele ir precedida de un número.

Entre las bondades de los suelos de tarima podemos destacar que son una gran alternativa que aporta calidez a las estancias donde se colocan, haciéndolas mucho más acogedoras. Su fácil instalación supone que en la parte inferior se pueda colocar material aislante, lo que impide las fugas caloríficas y de sonido. Precisamente, la tarima laminada amortigua los golpes y los pasos, siendo mucho más silenciosa.

El mantenimiento de estos suelos es muy sencillo, ya que suele venir tratado de fábrica para evitar el ataque de los insectos xilófagos y para que sus superficies sean mucho más duras y resistentes.

En Tarimas del Mundo nos encontramos, frecuentemente, con la duda de los clientes sobre la clasificación AC. Por ello, queremos aprovechar este espacio para explicar que se que trata de un índice que determina las clases de abrasión, indicándonos cuál es la capacidad de desgaste de estos pavimentos. También, podemos encontrar otra clasificación relacionada, denominada IC, pero que no tiene nada que ver con la anterior. El índice IC nos da pistas sobre la capacidad de resistencia al impacto.

Para elegir nuestras tarimas laminadas tendremos que tener en cuenta del uso que vamos a hacer de los pavimentos. Si, por ejemplo, vivimos con niños o mascotas es recomendable optar por un nivel más alto de resistencia a la abrasión. Aun así, para el uso residencial no suele superarse el índice AC4, los niveles más altos están pensados para locales y establecimientos comerciales que van a sufrir la exposición a un elevado tránsito de personas.