tarimas laminadas

Los suelos de madera son una solución elegante y distinguida para cualquier inmueble. Sin duda, hablamos del material ideal para conseguir un diseño más cálido y acogedor. Este tipo de pavimentos son muy demandados, no sólo para viviendas, sino también para establecimientos comerciales. En muchas ocasiones, los restaurantes optan por estos suelos para sus instalaciones con el objetivo de que los comensales se sientan como en casa. Sin embargo, es de sobra conocida la vulnerabilidad de la madera, su mala relación con el agua o los cuidados específicos para que se mantenga en buen estado. Las tarimas laminadas, especialmente tratadas, permiten que estos pavimentos luzcan igual que un suelo de madera, consiguiendo los mejores resultados en locales con un elevado transito de personas.

Las tarimas laminadas sintéticas actuales presentan unos acabados de gran similitud con los suelos de madera, pero resultan más económicas y las labores de mantenimiento son, prácticamente, nulas. Aunque algunos locales que desean conseguir un ambiente más selecto se decante por suelos de madera multicapa o tarimas de madera maciza. En estos casos, la decisión más adecuada será decantarse por los tipos de madera más resistentes para incrementar su durabilidad.

Desde Tarimas del Mundo queremos destacar que los suelos vinílicos de imitación a madera son una solución muy adecuada para los locales de restauración, ya que se pueden fregar con agua para mantener unas condiciones de higiene y limpieza propias de este tipo de establecimientos. Estas tarimas son más resistentes a las abrasiones y, también, son antideslizantes.

Una parte importante de estos locales son las terrazas y espacios de exterior, en estos casos las tarimas de madera suelen responder a materiales resistentes y autóctonos, como el pino. Pero, para este tipo de suelos también es frecuente el uso de tarimas laminadas de imitación a madera y elaborados con composite. Esta última opción permite que los pavimentos luzcan como nuevos, al presentar una mayor resistencia a las inclemencias del tiempo. El frío, la lluvia o el sol estival pueden mermar la apariencia de la madera en exteriores, motivo por el cual los suelos utilizados deben presentar una gran dureza y estar tratados para combatir la incidencia de los agentes externos.