tarima laminada

Los rodapiés son un motivo decorativo muy adecuado para vestir los suelos de una determinada vivienda. Sin duda, es una opción que permite mejorar el acabado de los pavimentos. Existen diversos modelos a elegir, podrás decidir entre una gran variedad de formas y colores, el objetivo es que la pieza seleccionada encaje a la perfección con el resto de los elementos decorativos de la estancia. Puedes colocar estos zócalos sobre tu tarima laminada para conseguir un diseño elegante y distinguido.

Estas piezas no son sólo un elemento decorativo, sino que tienen una función bien definida: proteger la zona inferior de las paredes, zona que puede mancharse con mayor facilidad. Además, la instalación de rodapiés permite contar con un espacio extra para que la tarima laminada se dilatarse sin problema.

Los sistemas para colocar estas piezas entre el suelo y las paredes de un determinado inmueble pueden variar. Desde Tarimas del Mundo queremos destacar los diferentes tipos de rodapié en cuanto a su método de colocación:

  1. Atornillado: No es demasiado práctico y, por ello, no suele emplearse mucho. Además la cabeza de los tornillos suele quedar visible en la superficie del zócalo, lo que merma su apariencia estética. Este sistema está, especialmente, recomendado cuando tras el zócalo se van a pasar cables o tubos.
  2. Clavado: Este método es similar al anterior, para disimular la cabeza de los clavos se puede usar masilla. La principal ventaja de un zócalo clavado es que elimina el espacio de la junta resultante entre el rodapié y el suelo.
  3. Pegado: Es una de las metodologías más sencillas, las piezas se sujetan mediante algún productos específico, similar a la cola. Opción recomendable para aquellos que no son especialmente manitas.
  4. Clip: Cuando las paredes están niveladas el sistema de clip es la mejor opción. Sólo habrá que colocar los clips en la pared e ir enganchando los rodapiés. Se trata de un sistema muy simple y práctico.

Para saber cuántos metros de rodapié serán necesarios deberemos medir el perímetro de la estancia, aunque siempre es recomendable adquirir un poco más del estimado por si al colocarlo surgiera cualquier problema. Habrá que cortar los paños necesarios con una sierra y asegurarnos de que encaja en el espacio disponible antes de instalarlo.