La eficiencia energética de los inmuebles es una cuestión que gana peso cada día que pasa y no es de extrañar. El aislamiento térmico es la clave para reducir el consumo energético relativo al uso de los aparatos de climatización. Además, no sólo constituye una barrera para las fugas térmicas, sino que también mejora el aislamiento acústico de las estancias. En el caso de los suelos laminados también se instala un aislante para mejorar las propiedades de los pavimentos. Generalmente, se coloca una capa de espuma de polietileno entre el solado y la tarima. Aunque, también puede aplicarse en otros formatos como la hoja de aluminio laminado o el polietileno reticulado.
Esta capa aislante mejora las condiciones térmicas y acústicas del inmueble, pero además, contribuye a proteger y mejorar la vida útil de la tarima. En Tarimas del Mundo te contamos cuáles son las principales funciones del sistema de aislamiento que se coloca sobre los pavimentos.
Para su instalación será necesario limpiar bien previamente la superficie sobre la que se va a colocar. En caso de que esté bien nivelada habrá que arreglarlo para que los suelos laminados se asienten correctamente. Antes de cortar la capa de aislante habrá que tomar las medidas de la estancia donde se va a instalar y sumarle un 10%, unos 15 centímetros alrededor de toda la estancia.
El resultado final será una tarima laminada que flota sobre dos superficies, el solado y la capa de aislante. El uso de este último se ha convertido en una cuestión fundamental, pues mejora la calidad de los suelos y contribuyen a alargar su vida útil. Mejorando, también, el aislamiento tanto térmico como acústico. En definitiva, mejora la sensación de confort y bienestar en la estancia.