tarimas de madera

Elegir un suelo de tarima para tus espacios de exterior no siempre resulta sencillo, la gran variedad de pavimentos disponibles en el mercado puede dificultar la decisión final. La elección más popular es el acabado en madera pero, aun así, encontraremos una gran variedad de tarimas de madera o tarimas laminadas de imitación entre las que poder elegir.

Es cuestión de gustos: la forma, el color o el uso de los pavimentos son cuestiones fundamentales a la hora de decidir qué tipo de suelo instalar. Podemos clasificar las tarimas más empleadas para las zonas de jardín o terraza de la siguiente manera:

  • Coníferas. En esta categoría se engloban las tarimas de estilo rústico que emplean para su elaboración maderas como el pino o el abeto. Las principales ventajas de estos suelos es que son de fácil instalación y su mantenimiento es sencillo.
  • Tropicales. Son tendencia absoluta, se componen de maderas como el ipe, la teka o el iroko. Suponen una elección elegante y distinguida, ya que presentan una veta muy característica y singular. Este tipo de pavimentos son más resistentes, ya que las maderas tropicales presentan una dureza superior a las coníferas.
  • Sintéticas o tecnológicas. Son más económicas, representan una solución más versátil con gran cantidad de acabados capaces de satisfacer todas las exigencias. Estos suelos son fáciles de mantener en buen estado, aunque su dureza es inferior a la de las tarimas de madera. El uso que se vaya a hacer de los pavimentos es un factor a tener en cuenta a la hora de elegir entre un suelo de madera maciza y una tarima laminada sintética.

En Tarimas del Mundo sabemos bien que una de las cuestiones más frecuentes por parte de los usuarios es qué tipo de tarima elegir: de madera maciza o sintética. Lo cierto es que no existe una respuesta estándar, la decisión final dependerá de las necesidades y los gustos propios del cliente.

Cualquiera de estos pavimentos supone una solución adecuada para los espacios de exterior. Además, hoy en día, estas tarimas están tratadas de forma específica para que duren más tiempo en buen estado, su mantenimiento sea más sencillo y sean más resistentes a las condiciones climáticas adversas.