Cuando empleamos el suelo Punta Hungría, también conocida como espina de pez, tenemos la capacidad de crear espacios totalmente personalizados y únicos. Adaptamos un suelo clásico dentro de las nuevas tendencias de diseño.

Hablemos un poco de historia

Se convirtió en un referente en la colocación del parquet en los siglos XVII y XIX. Fueron en máximo exponente de los suelos de lujo, dejando atrás los suelos de marquetería. Encontraron su inspiración en los Chateaux franceses. Eran los suelos de mayor lujo y derroche de la época, siendo utilizados en edificios de alto nivel, como por ejemplo castillos e instituciones públicas, que demandaban un estilo y sofisticación propia.

La tarima Punta Hungría es un suelo totalmente natural, que respeta el medio ambiente. Consiste en una tarima de roble macizo con lamas de la misma longitud, que son colocadas siguiendo un patrón de líneas chevron enfrentadas en un angulo de 45 o bien de 60 grados.

Se confunde fácilmente con el parquet de espiga. Su diferencia radica en que en el ángulo de colocación de las lamas y la existencia de una línea de corte que hace que las lamas estén unas enfrente de las otras. Ambos están basados en la colocación de las lineas chervon.

La aparición de distintos tipos de suelos laminados en los últimos años, han permitido que existan opciones mucho más asequibles y adaptadas a todos los bolsillos en los que respecta a este sofisticado suelo. En el pasado, este suelo estaba reservado a las clases nobles, ya que era realizado en madera maciza de una calidad superior. Las opciones personalizadas, permiten que este suelo pase de ser un elemento estrictamente clásico a poder convertirse en generador de tendencias.

¿Cómo se coloca la tarima Punta Hungría?

Las opciones que se nos presentan hoy en día si queremos colocar una tarima de Punta Hungría son prácticamente ilimitadas, por lo que nuestro suelo puede ser totalmente exclusivo. El ancho de las lamas puede ser variable, el acabado puede depender del gusto del cliente (teñido, natural, mate). Si lo que queremos es darle un toque de modernidad, entonces podemos combinar lamas de diferentes tonos y colores.

No podemos obviar que su colocación es más complicada y costosa que otras tarimas, y que además necesitaremos profesionales especializados, ya que requiere soltura y experiencia o correremos el riesgo de que no quede perfecto. Hoy en día el trabajo de la colocación de Punta Hungría se ha facilitado mucho, e incluso se pueden encontrar elementos de fabricación industrial, y que ya vienen preparados para ser colocados directamente. Además, si disponemos de un suelo con tarima Punta Hungría que ha sido colocada de forma artesanal, podemos revalorizar el precio de nuestra vivienda. El tener una tarima de diseños geométricos, va aportar además mucho dinamismo a nuestros espacios.

Su colocación va a depender del pavimento escogido, pudiendo emplearse la metodología que más nos convenga. El tamaño de las lamas, así como su ángulo de inclinación, va a depender de las dimensiones de la estancia y el cálculo debe hacerse sobre el plano. Tenemos la opción de colocar un friso, que además de mejorarlo de forma estética, puede ser una buena opción para cubrir posibles imperfecciones. La colocación de las lamas va a depender también de la luz de la habitación, ya que según como entre esta podemos crear colores homogéneos o contrastes.

Sea cuál sea el diseño de Punta Hungría que finalmente escojamos para nuestro espacio, no cabe duda de que es un suelo que va aportar elegancia y no va a pasar desapercibido.