césped artificial

El principal beneficio del césped artificial es que los cuidados necesarios para mantenerlo en buen estado son mínimos, al contrario de lo que sucede con la hierba natural. Sin embargo, esto no significa que no haya que realizar algunas tareas de limpieza y mantenimiento para que luzca siempre como el primer día. Se trata de ciertas acciones básicas que prologan la vida útil de estos pavimentos y contribuyen a su conservación.

La limpieza de estas superficies es sencilla y, totalmente, necesaria para mantener el color y la forma de la hierba sintética. Antes de ponerse manos a la obra deberemos reparar en el estado del césped, si presenta manchas será necesario atender a qué tipo pertenecen para limpiarlas de forma adecuada. Los agentes externos y las condiciones climatológicas adversas pueden contribuir a acumular suciedad sobre tu jardín.

En otoño, por ejemplo, es habitual que se acumulen hojas y es muy importante retirarlas de la hierba sintética, ya que se trata de materia orgánica. El mejor modo de hacerlo es utilizando un rastrillo. Si lo humedecemos, antes de usarlo, las hojas se pegarán al mismo facilitando enormemente la tarea.

Quizá no lo hayas pensando, pero sobre tu césped artificial se acumula el polvo. Para acabar con él será suficiente con regarlo ligeramente con una manguera. Además, en esta época del año aprovechamos al máximo las zonas de jardín o terraza donde solemos instalar este tipo de suelo, por lo que es muy posible que derramemos alguna sustancia orgánica que manche considerablemente los filamentos que componen la hierba sintética. Cuando esto ocurre puedes frotar las manchas con agua jabonosa, aclarándola después minuciosamente.

En Tarimas del Mundo te recomendamos no utilizar productos abrasivos para la limpieza y mantenimiento de tu hierba sintética. El agua a presión tampoco es recomendable, ya que puede suponer el movimiento de la arena de sílice. Por este motivo, la mejor opción es actuar con rapidez cuando surja una mancha, para lograr eliminarla rápidamente y sin recurrir a productos químicos. Obviamente, no es necesario regar el jardín como si fuera natural, pero hacerlo de vez en cuando es la alternativa ideal para mantenerlo limpio y en el mejor estado posible.