
Una limpieza y mantenimiento adecuados resultan indispensables cuando tenemos un suelo aceitado. Los suelos de madera aceitados, tanto para interiores como para exteriores, necesitan de un tratamiento específico para que mantengan unas condiciones óptimas.
Tratamiento con aceite en suelos de madera
Cuando tenemos un suelo de madera para exterior, el mejor tratamiento que le podemos dar, dentro de todos los disponibles, es el tratamiento con aceite.
El aceite es capaz de nutrir la madera en profundidad, evitando que esta se vuelva gris o corra el riesgo de astillarse. A este estado de la madera se le denomina anhidro.
El clima puede ser el gran enemigo de los suelos de madera en exteriores. Con las altas temperaturas y los días de sol intenso, la madera sufre la incidencia de los rayos del sol que en caso de no estar bien protegida, la acabarán dañando.
Si instalamos suelos de madera en un espacio exterior debemos tener en cuenta que la frecuencia del mantenimiento va a depender de las condiciones climáticas de la zona, así como el tipo de agua.
El aceite de un suelo de madera aceitado puede renovarse las veces que consideremos necesario. Normalmente supone hacerlo varias veces al año si queremos que luzca en perfecto estado con todo el brillo que le aporta este tipo de tratamiento. Debemos asegurarnos de que el suelo esté bien limpio antes de proceder a aplicar el aceite.
En el caso de que el suelo de madera aceitado esté en lugares donde corre mayor riesgo de mojarse, como a la entrada o en el suelo de la cocina, se pueden utilizar productos específicos para darles una capa extra de protección.
Los suelos de madera tratados con aceite son capaces de realzar la belleza natural de los suelos, sobre todo en especies tropicales. Aportan mayor calidez y destacan la personalidad y carácter de la madera natural.