En caso de que te hayas decidido a instalar tarima flotante en tu vivienda, vamos a darte unos consejos básicos para ayudarte a que su instalación sea correcta, lo que es sinónimo de un suelo más duradero y que no dará problemas a largo plazo.

Qué debemos tener en cuenta antes de instalar nuestra tarima

Lo primero que debemos tener en cuenta, es la importancia de contar con materiales de la mejor calidad posible. Por ello, que sea tan importante invertir sin miedo en una buena tarima. Hay que planificar cada habitación de forma independiente. Es importante que el suelo esté seco, estable y limpio.

Debemos elegir el sistema con el que queramos fijar la tarima, ya sea con adhesivo, clavos o clip. Este último es el sistema más sencillo y que garantiza un acoplamiento perfecto. Además, permite que se pueda desmontar sin dañar las piezas.

La tarima debe colocarse de forma independiente en cada habitación, dejando una junta de dilatación  entre las diferentes zonas de la casa (no deberemos instalarla de forma continua o podremos tener problemas con las dilataciones por cambios de temperatura).  También hay que dejar un espacio alrededor de los marcos de las puertas.

En caso de que el subsuelo sea de hormigón, habrá que colocar una membrana de un espesor mínimos de 0,2 milímetros para evitar las humedades. Después se coloca una capa de espuma (colocar la espuma siempre en el mismo sentido, no de cualquier manera) por toda la estancia, teniendo cuidado de no dejar ranuras o huecos (este trabajo se facilita utilizando cinta adhesiva).

Para facilitar el trabajo, es mejor comenzar a colocar las primeras tablas por una esquina, de izquierda a derecha a lo largo del plano más largo de pared y en el mismo sentido que hemos colocado la espuma.

Se debe crear una junta de dilatación entre la tarima y las paredes de al menos 1 centímetro (podemos colocar unas cuñas en el perímetro de la sale, e ir avanzando con ellas). Después estos espacios se podrán tapar con un rodapié.

La forma de que las tablas puedan llevar el mismo diseño es que el trozo que nos sobre de una habitación lo utilicemos para empezar al otra y así puedan seguir el mismo patrón.

 

Consejos para poner tarima correctamente

Deberemos colocar la tarima haciendo que el largo mire hacia la ventana (puede ser que por el diseño de la habitación no se pueda hacer así). Colocar la tabla mirando hacia la fuente de luz, va a evitar que esta denote las pequeñas imperfecciones que pueden tener todas las tarimas en su aspecto.

Es muy importante respetar siempre las juntas de dilatación (incluso mejor pasarse que quedarse corto, porque siempre se pueden rellenar con tapajuntas).  El mayor enemigo de las tarimas es la humedad.  Incluso en lugar no húmedos, la tarima va absorber agua del ambiente y esto provoca que se hinche. Para ello existen aparatos para medir la humedad del ambiente. Así sabremos si necesitamos dejar las juntas de dilatación más anchas para evitar que nuestra tarima se deforme. En caso de estar colocando la tarima y una parece no encajar bien, lo mejor es quitarla y poner otra. Sino el pequeño huevo del principio se irá haciendo cada vez más grande y las tablas no quedaran bien alineadas ni fijadas.

Por supuesto, es importante trabajar con los materiales adecuados (por ejemplo, no utilizar un martillo directamente, sino un taco de madera para golpear las tablas) e ir limpiando a la vez que trabajamos para facilitarnos la tarea y evitar que luego queden residuos.