tarimas laminadas de madera

Las tarimas laminadas de madera de roble son una gran apuesta, cuentan con un tono dorado y vetas marcadas que le aportan una belleza singular y atemporal. Podemos decir, que este tipo de pavimentos responden a un estilo clásico, de esos que nunca pasan de moda. Una de las grandes ventajas de los suelos de roble es que aportan equilibrio a cualquier tipo de diseño decorativo. Obviamente, son una alternativa a tener en cuenta para un estilo rústico, pero también aportan calidez y hacen más acogedores los estilos más vanguardistas.

Hablamos de uno de los materiales más resistentes, lo que se traduce en una mayor durabilidad de los pavimentos que se fabrican con este tipo de vegetal. Como curiosidad cabe destacar que los celtas, así como los griegos y los romanos de la antigüedad consideraban al roble un árbol sagrado, símbolo de fuerza y longevidad.

Desde Tarimas del Mundo queremos destacar que los suelos laminados de roble suponen una gran ventaja frente al parquet convencional: su instalación es realmente sencilla, las láminas van encajadas entre sí sobre la superficie previa de los pavimentos. Hoy en día, es posible disponer de un suelo de madera maciza sin necesidad de obras, molestias o esperas.

Estamos de acuerdo en que los suelos de roble pueden darle el carácter necesario a un determinado estilo decorativo. Sin embargo, como cualquier suelo de madera habrá que prestar especial atención a los cuidados específicos que son necesarios. Una limpieza y mantenimiento adecuados para este tipo de superficies pueden alargar la vida útil de los pavimentos de madera.

Para la limpieza de las tarimas laminadas de madera la mejor opción será emplear la aspiradora y pasar, de vez en cuando, un paño ligeramente humedecido para eliminar manchas y otro tipo de suciedad. Es recomendable optar, de vez en cuando, por una limpieza en mayor profundidad con productos específicos para el mantenimiento de este tipo de suelos, que nos permitirá fomentar el brillo natural de estas tarimas. Al mover los muebles podemos rayarlos, por lo que no está demás proteger las patas de las sillas y las mesas con protectores específicos para los suelos.